 | La mujer como las flores, muestran sus encantos en libertad. Salen, entran y se lucen tentadoras y atractivas.
Así las puedes mirar una y otra vez, sin tocarlas, porque cuando eliges una es como la flor cortada, si no la cuidas y es amada se marchita y se seca.
Al igual que hacen las flores inflan su vientre y dan fruto, y a la vuelta de un minuto vuelven de nuevo a brillar con luces de cien colores.
A veces, sólo a veces, la mujer es como el teatro, un decorado y muchas voces. Cuando desmontas el decorado, sólo te quedan las voces. |