ADIVINANZA
Si lo tocas se estremece y crece cuando lo agarras, poco a poco se endurece y su cabeza levanta. Su tacto aterciopelado es de estructura variada y aunque la mano se aferre muy fácilmente resbala. Si suavemente acaricias su superficie inflamada, si tu calor tú le entregas, sin desfallecer le animas y su valor le reclamas, él te entregará la fruta que mantenía guardada, algo más lejos de allí, en el fondo de su casa.
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