El viaje de la energía
          por     Fernando Valcarce Codes


La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Esta es la conclusión a la que han llegado científicos y observadores de la naturaleza de todo el mundo a través de las observaciones y experimentos realizados a lo largo de toda la historia de la humanidad.
No se ha encontrado ningún fenómeno que contradiga esta afirmación y, por tanto, no hay motivos para dudar de su veracidad como ley física aplicable a todas las situaciones que se produzcan en el Universo que conocemos.
Esto supondría que la energía de nuestro Universo siempre ha existido y existirá también por siempre, siendo fiel a este principio.

La cuestión que surge inmediatamente es si esta energía existía también antes de ser el Universo tal y como lo conocemos ahora, es decir antes del llamado "Big Bang" o comienzo cronológico del Universo que conocemos, con galaxias, estrellas, planetas y resto de elementos que lo forman.
Se ha descrito (1) que el devenir cronológico del Universo que conocemos está necesariamente ligado a cambios irreversibles en los estados energéticos de los sistemas que lo constituyen, cambios que representan la evolución con respecto al parámetro tiempo de dichos sistemas y permiten establecer la cronología de los individuos, conjuntos y totalidad de elementos de dicho Universo.

La no existencia de dichos cambios supondría para nosotros la ausencia de evolución temporal, lo que nos retrotraería a una situación equivalente a la que habría previamente a la existencia de nuestro Universo conocido.
No habría generación de ondas electromagnéticas, ni reacciones nucleares de fisión o fusión, ni movimientos de masas por fenómenos gravitatorios, ni reacciones químicas o biológicas, no habría vida tal y como la conocemos.

No habría transformaciones de energía pero, ¿y la energía? Sabemos y creemos que no se crea ni se destruye, por lo tanto aunque no sufriera transformaciones la energía tendría que estar ahí.
De alguna forma, sin sufrir transformaciones, pero presente en la misma magnitud al menos que la que se desencadenó dando origen a todos los fenómenos observados por nosotros en nuestro Universo.
Este hecho ya ha sido descrito por algunos científicos que han denominado como "mar de energía" a este estado estacionario en el que una cierta densidad uniforme de energía llenaría todo el espacio-tiempo.

Por otra parte, el fenómeno siempre observado de que en toda transformación energética se produce una cierta pérdida de energía que no es directamente útil para reutilizar en dicha transformación, como son las pérdidas por rozamiento en el movimiento de los cuerpos, la generación de calor en las reacciones químicas de oxidación, etc., plantea que esa energía residual se va acumulando de alguna forma sin ser susceptible, en último término, de sufrir posteriores transformaciones.
Este hecho se suele describir en Física como el aumento de la Entropía, que supone un incremento continuo del orden o la disminución de las formas de energía mas susceptibles de sufrir transformaciones, lo que llevaria a largo plazo de tiempo a una situación equivalente al llamado "mar de energía" y supondría la vuelta al equilibrio y el final del Universo tal y como lo conocemos, estando otra vez la energía distribuida uniformemente por todo el espacio.

En principio, parece que la distribución tendría que ser uniforme porque si no, habría procesos de difusión y transporte de unas posiciones a otras y esto supondría una cierta transformación energética irreversible que sería incompatible con ese estado estacionario que hemos descrito.
Pero, ese estado estacionario ¿sería equivalente al que existía previamente a la aparición del Universo espacio-temporal que conocemos? Y en ese caso ¿Podría reproducirse de nuevo el fenómeno que dió lugar a éste?
En caso afirmativo, esto nos llevaría a pensar que el Universo no es un fenómeno único ni aislado y que podría producirse de forma recurrente en periodos de tiempo que escapan de nuestra capacidad de imaginar.
Para iniciar un tal viaje, la energía almacenada e inerte necesitaría un estímulo, un detonante que desatara todo el proceso, una singularidad que fuera capaz de movilizar esa energía a formas como las que se observan en el Universo que conocemos, con presencia de fuertes flujos de radiaciones electromagnéticas y generación de partículas dotadas de grandes cantidades de energía cinética que colisionaran dando lugar a reacciones nucleares de fusión y el resto de procesos que conocemos, incluida la síntesis de materia orgánica e inorgánica y la aparición de formas de vida.

La materia es una forma de energía evolucionada y su existencia conlleva la posibilidad de sufrir todo tipo de transformaciones irreversibles hasta llegar a esa forma residual de energía inerte.
La única forma de energía que conocemos que no necesita de materia para propagarse es la radiación electromagnética, que podría persistir propagándose en un espacio vacio de materia.

En el Universo que conocemos los distintos elementos que lo forman intercambian energía de diversas maneras, se producen choques entre masas que se mueven, intercambio de calor en forma de radiación electromagnética entre las estrellas entre sí y con los planetas, se forman y desaparecen estrellas como consecuencia de reacciones nucleares y atracciones gravitatorias y muchos otros en los cuales una parte de la energía que se intercambia queda distribuida en el espacio sin contribuir directamente en el intercambio realizado.

Así, por ejemplo, una colisión entre un meteorito y un planeta podrá producir la expulsión de una parte de la masa del planeta y quizá su anexión como satélite al mismo, pero al mismo tiempo producirá una generación de calor en ambos cuerpos que posteriormente se radiará en forma de ondas electromagnéticas a todo el espacio circundante, en donde podrá intervenir, o no, en otros intercambios con otros elementos del Universo.

Esta radiación puede seguir existiendo incluso despues de que desaparezca el cuerpo en el que se ha originado y esto es lo que ocurre cuando observamos la luz emitida por una estrella situada a cientos de años-luz de nosotros y que puede haber desaparecido ya, mientras que su luz seguirá siendo recibida por nosotros durante mucho tiempo después de su desaparición.
Esto nos hace ver que la radiación electromagnética permanece en el espacio despues de que otras formas de energía, tales como la materia, hayan desparecido y es la forma en la que la energía termina su viaje en el espacio-tiempo.

Referencias

1.- "El reloj del tiempo" , F. Valcarce , Madrid 2004

CerrarVolver arribaFernando Valcarce Codes , 2020